jueves, 1 de marzo de 2012

Saki

Hector Hugh Munro (Saki) nació en 1870 en Akyab (Sittwe, Birmania), hijo de un inspector general de la policía imperial de Birmania (en aquella época, parte de la India británica) y nieto, por ate de madre, de un contraalmirante de la Marina británica. Estudió en Inglaterra y en 1893, Hector consiguió un puesto en la policía militar de Birmania; pero su salud no soportaba el clima tropical y regresó a Inglaterra y comenzó a ganarse la vida como escritor, publicando s primer cuento en 1899, así como obras históricas. Desde 1902 inició una carrera periodística en un diario conservador, como corresponsal en los Balcanes, Varsovia y San Petersburgo. A partir de 1908, a la muerte de su padre, retornó a Londres y se centró en su carrera como escritor. Es autor de varios libros de cuentos (Reginald, Reginald en Rusia, Las crónicas de Clovis, Animales y Superanimales) y dos novelas: The Unbearable Bassington (1912) y When William came (1914).
En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, Hector, que contaba cuarenta y tres años, y su hermano Charles un año mayor, se presentaron como voluntarios, a pesar de que, por su edad, estaban exentos de servir en el ejército; Hector se alistó como soldado raso, aunque podía haberlo hecho como oficial. En 1915 fue enviado a Francia, donde murió un año después, en un amanecer de noviembre de 1916, a causa de un disparo de un francotirador, en la batalla de Ancre. Después de su muerte se publicaron otros dos libros de cuentos: Los juguetes de la paz y El huevo cuadrado.
Los biógrafos de Saki nos dicen que era conservador, dado al antisemitismo y la misoginia, y homosexual. Además parece que era un gran admirador del poeta persa del siglo XII Omar Jayyam, del que pudo haber tomado la palabra “saki” (en persa, “copero”, que aparece en uno de sus versos) como su pseudónimo. Pero esto no está del todo claro… Lo mismo que su personalidad: si sus cuentos más conocidos muestran una estética decadente y esteticista (una sensibilidad al estilo “Oscar Wilde”), parece haber pretendido transformarla hacia el final de su vida en una ideología hipermasculina y militarista. (Seguimos aquí las indicaciones del prologuista de la edición de sus Cuentos completos, Juan G. López Guix)

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