lunes, 7 de enero de 2013

Las aventuras del valeroso soldado Schwejk

             Estamos en una taberna de Praga, invierno de 1921. El escritor checo Jaroslav Hasek lee a sus camaradas un pasaje del libro que está escribiendo por entregas. Estos se desternillan de la risa con las ocurrencias del protagonista, un personaje rescatado de cuentos anteriores del autor.
            Jaroslav acaba de regresar hace no mucho a su patria, la recién creada República de Checoslovaquia, tras haber combatido en la Primera Guerra Mundial al servicio de la monarquía austrohúngara y haberse pasado al bando enemigo en una emboscada del ejército ruso. En Rusia ha sobrevivido milagrosamente, se ha distinguido en algunas acciones y se ha convertido al bolchevismo.Ello no le ha impedido regresar a su patria como ferviente nacionalista checo y retomar su anterior vida bohemia.

           
         Y Jaroslav fabula junto a una buena jarra de cerveza en  torno a este antihéroe, el soldado Schwejk, entretejiendo pasajes de su vida personal, añadiendo personajes muy reconocibles de su entorno de Praga y anécdotas de su paso por la guerra, incluyendo los nombres reales de sus protagonistas. Y es que el autor también pasó brevemente por un manicomio, fingió reuma para no verse enrolado, fue traficante de perros cuyos pedigrís falsificaba, fue cronista de una revista científica sobre animales de la que fue despedido por inventar especies inexistentes.Y algunos secundarios de su obra, como el capellán Otto Katz existieron realmente.
       Sus excesos y su quebrantada salud le impedirían
finalizar la obra, que sería terminada por un colega. El resultado fue una obra enormemente popular en su país además del gran clásico de la literatura checa, deudora de otros clásicos como el Quijote de Cervantes, nuestro Lazarillo o el Pantagruel de Rabelais, a los que rinde homenaje.Y una rara aportación a toda la literatura antibélica de los años 20 por su frescura, su mirada satírica y burlona sobre la vieja monarquía austrohúngara y por el hedonismo y sentido práctico de ese personaje inolvidable de Schwejk (que es Sancho a veces pero también Quijote), inmortalizado en las ilustraciones de Josef Lada.
 
Los dos médicos se miraron y uno de ellos preguntó a Schwejk:
_¿Habían examinado ya alguna vez su estado mental?
_ En el servicio militar_ contestó Schwejk con solemnidad y orgullo_. Los médicos militares me declararon idiota manifiesto.
_¡Me parece que es usted un farsante! Le gritó el segundo médico.
_ Señores, no soy ningón farsante, soy un verdadero idiota...
                                 ….........................
Los médicos forenses abajo firmantes basan su juicio, relacionado con la estupidez absoluta y el cretinismo innato de Josef Schwejk, comparecido ante la citada comisión, en el hecho de que el sujeto se expresa con palabras como “¡Viva el emperador Francisco José I!”, exclamación que, por si sola, es suficiente para demostrar que su estado mental es el de un idiota absoluto.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La maleta de Sofía


Sofía López Casanova, escritora coruñesa, casada con el diplomático polaco Wincenty Lutolslawski, vivió en directo los principales acontecimientos de las contiendas bélicas del siglo XX: la Primera Guerra Mundial, la Revolución bolchevique y la persecución de los judíos en la Segunda Guerra Mundial.  Escribió crónicas de cada uno de estos episodios de la historia europea para ABC, La Época, El Liberal y también  en la prensa internacional. En 1916 se publican sus testimonios antibelicistas, como cronista y enfermera en el frente de Varsovia, bajo el título "De la guerra".
La productora de Sercicios Audiovisuales Galegos SAGA ha realizado un documental sobre la apasionante vida de esta gallega cosmopolita.

jueves, 19 de julio de 2012

Dulce et decorum est pro patria mori

El título es una expresión utilizada en la Roma Antigua, que proviene de un poema lírico escrito por el poeta Horacio (Carmina 3, 2, 13). Se traduce al Español como: "Dulce y honorable es morir por la patria".
El poeta de guerra Wilfred Owen la utilizó  de forma satírica en su poema titulado Dulce et Decorum Est,  escrito durante la Primera Guerra Mundial(Owen fue muerto en acción una semana antes del fin de la guerra, en 1918).
Reproducimos los versos de Horacio:
“DULCE ET DECORUM EST PRO PATRIA MORI:
mors et fugacem persequitur virum
nec parcit imbellis iuventae
poplitibus timidove tergo
.”
(DULCE Y HONROSO ES MORIR POR LA PATRIA:
la muerte persigue al hombre que huye
y no perdona de una juventud cobarde
ni las rodillas ni la temerosa espalda)
Y los de Owen:
 Torcidos, como viejos mendigos bajo sus hatos,
renqueando, tosiendo como brujas, maldecíamos a través del lodo,
hasta que donde alumbraban las luces de las bengalas nos dimos la vuelta
y hacia nuestra lejana posición empezamos a caminar afanosamente.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
Pero abrumados avanzaban sobre zapatos de sangre. Todos cojos, todos ciegos;
Borrachos de fatiga, sordos incluso al silbido de las balas
Que los cansados cañones de calibre 5.9 disparaban detrás de nosotros.


“¡Gas, gas! ¡Rápido, muchachos!”; un éxtasis de desconcierto,
Poniéndonos los toscos cascos justo a tiempo;
Pero alguien aún estaba gritando y tropezando
Y ardía retorciéndose, como ahogándose en cal viva…
Borroso, a través de los empañados cristales de la máscara y de la tenue luz verde,
Como en un mar verde le vi ahogarse.
En todas mis pesadillas, ante mi impotente mirada,
Se desploma boqueando, agonizando, asfixiándose.


Si en algún sofocante sueño tú también puedes caminar
Tras la carreta en la que lo pusimos,
Y mirar sus blancos ojos moviéndose
En su desmayada cara, como un endemoniado.
Si pudieses escuchar a cada traqueteo
El gorgoteo de la sangre saliendo de sus destrozados pulmones,
Repugnante como el cáncer, nauseabundo como el vómito
De horrorosas, incurables llagas en lenguas inocentes,
Amigo mío, no volverías a decir con ese alto idealismo
A los ardientes jóvenes sedientos de gloria
La vieja mentira: “Dulce et decorum est pro patria mori”.

viernes, 22 de junio de 2012

Un libro sin héroes


 "Este libro no trata de héroes. Mi tema es la guerra y la pena de la guerra" Wilfred Owen. 

El poeta Wilfred Owen nació en Oswestry en 1893 y estudió en la Universidad de Londres; a partir de 1913 vivió en Francia y  en 1915 se alistó en el ejército en el que sirvió hasta 1917. Escribió sus Poemas de guerra entre el verano de ese año y el otoño de 1918. A pesar de haber sido enviado a casa por "invalidez transitoria", Owen estuvo de regreso en el frente catorce meses después de su baja y murió allí en noviembre de 1918 en el canal de Sambre.
 Entre sus admiradores se encuentran autores de reconocido prestigio como  W.H. Auden, Stephen Spender y Cecil Day Lewis... Sus versos fueron dados a conocer póstumamente por su compañero,m el también poeta Siegfried Sassoon.
Paradójicamente, su vocación literaria fue impulsada por el poeta francés Tailhade poco antes de que estallara el conflico que los convertiría en enemigos.
Trata en su poemario de la sórdida vida cotidiana en las trincheras; del contraste entre el entusiasmo inicial del alistamiento y la dura realidad en el frente; de lo absurdo de la propaganda bélica; de las heridas deliberadas para obtener la baja del infierno... Animales y soldados son cadáveres descomuestos en tierra de nadie. El gas produce terror y enloquece a los soldados mientras los civiles se instalan cómodamente en la retaguardia y promueven el sacrificio de la juventud.
Nos habla Owen con un lenguaje universal que aún estemece de "el triste camino despidado / que conduce del día hacia la noche", de "la verdad nunca dicha, / la pena de la guerra". Un  conmovedor alegato pacifista nacido en el campo de batalla.



Wilfred Owen
Poemas de guerra
Barcelona: Acantilado, 2011

domingo, 3 de junio de 2012

Videos sobre obras y artistas de la PGM


Vídeos realizados por los alumnos del IES Universidad Laboral de Gijón, en la asignatura de Técnicas de Expresión Gráfico-Plástica de 2º bachillerato de Artes.





Más en página de Arte...

martes, 29 de mayo de 2012

Johnny cogió su fusil by Metallica


Metallica compuso "One"  ( And justice for all), cuyo vídeoclip original, de 1988,  incluye escenas de la película antibelicista, ambientada en la Gran Guerra,  Jhonny cogió su fusil

Reproducimos la letra de la canción que describe el horror de una vida en el infierno:

I can't remember anything
Can't tell if this is true or dream
Deep down inside i feel to scream
This terrible silence stops me


Now that the war is through with me
I'm waking up i can not see
That there is not much left of me
Nothing is real but pain now


Hold my breath as i wish for death
Oh please god,wake me


Back in the womb its much too real
In pumps life that i must feel
But can't look forward to reveal
Look to the time when i'll live


Fed through the tube that sticks in me
Just like a wartime novelty
Tied to machines that make me be
Cut this life off from me


Hold my breath as i wish for death
Oh please god,wake me


Now the world is gone i'm just one
Oh god,help me hold my breath as i wish for death
Oh please god help me


Darkness imprisoning me
All that i see
Absolute horror
I cannot live
I cannot die
Trapped in myself
Body my holding cell


Landmine has taken my sight
Taken my speech
Taken my hearing
Taken my arms
Taken my legs
Taken my soul
Left me with life in hell.

lunes, 21 de mayo de 2012

Germanofilia de novela

Aventuras del submarino alemán U.
Ricardo Baroja

Aventuras del submarino alemán U es una novela corta de 1917 escrita e ilustrada  por el polifacético Ricardo Baroja, el hermano menos conocido del novelista de la Generación del 98  Pío Baroja.

El relato cuenta las supuestas experiencias, un tanto inverosímiles, de un español de la época en un  submarino alemán de la  1ª Guerra Mundial en el que solicita asilo, tras ser asaltado el velero en el que navegaba de Italia a Francia. Puede elegir entre seguir con los asaltantes italianos –muy caricaturizados- o irse con los alemanes y, sin dudarlo, se va con estos a la guerra.
 Durante la singladura del Mediterráneo al Mar del Norte, atravesando los peligros del Canal de la Mancha, se producen las  conversaciones entre el español y dos tripulantes con los que comparte idioma: el teniente segundo de abordo y el médico, definido como pangermanista y que encarna los anhelos del pueblo alemán: un imperio germánico en Europa; la creencia en la superioridad de la raza blanca alemana respecto al resto y un profundo antisemitismo Todo ello algunos años antes del Mein Kampf hitleriano, lo que viene a demostrar hasta que punto estaba presente en la Europa de entonces el germen del nazismo. Se menciona incluso la idea de unos Estados Unidos de Europa bajo hegemonía alemana, algo no muy alejado de la realidad actual.
Al  abordar la cuestión de los sentimientos del pueblo español ante el conflicto, conluye que predomina la germanofilia, ya que Francia e Inglaterra fueron los tradicionales enemigos de España, mientras que  con los imperios germánicos siempre hubo buenas relaciones. El protagonista manifiesta su admiración por la manera de trabajar de los alemanes  y llega a afirmar que existen cosas que ellos llevan a cabo impensables en el contexto español.
Las descripciones del submarino son muy vagas y aproximadas. Es evidente que el autor no había tenido oportunidad de adentrarse en uno, pero  para paliar esta engorrosa dificultad, utiliza un recurso interesante: la autocensura bajo sugerencia del mando alemán, al que debe agradecer su hospitalidad aceptando esta reserva tan rigurosa: “(…) el capitán Von H marcó con un lápiz rojo en mi manuscrito todo lo que él creía que no convenía a su país, detalles de construcción y maquinaria, organización, medios de ataques y defensa (…)”
Es inevitable establecer un paralelismo con la célebre 20.000 leguas de viaje submarino, puesto que el autor fue un confeso devorador de folletines y novelas de aventuras  –Defoe, Víctor Hugo, el propio Verne…– Algunos elementos técnicos y mecánicos, así como la presencia accidental del protagonista en el batiscafo, le deben sin duda su inspiración.
Aunque tiene pretensiones humorísticas y aspira al entretenimiento, carece de  virtudes literarias de relieve; sólo  puede considerarse una curiosidad literaria o histórica relativamene recomendable.